Las importaciones argentinas cerraron 2025 cerca de un récord histórico y reabrieron el debate sobre su impacto económico. Si bien el volumen total de compras externas no genera, por ahora, una alarma macroeconómica entre los especialistas, sí preocupa la composición de los bienes que ingresan al país, con un marcado avance de productos finales y de consumo.