Por suerte está esta columna que no me deja mentir. Hace 11 meses atrás, en la nota “Liberación o Dependencia” dijimos que el triángulo de hierro había dejado de existir, y que lo realmente contaba era una vara con dos polos. La definición de la nueva cúpula del ministerio de justicia da cuenta de eso una vez más. Karina no solo ganó espacios de poder (al enemigo, ni tomas de televisión), sino sobre todo ha predominado un concepto: hay que tener poder propio -partido, vínculos con la justicia, etc.- para asegurar la consolidación de un proyecto a largo plazo. Más aún si éste pretende transformar la Argentina de pies a cabeza.