Da la impresión de que en los días que sucedieron entre la complicada aprobación del presupuesto en Diputados y la sesión del Senado, alguien se puso a pensar con la cabeza fría y ajustó las marcas. Después de la postergación obligada del tratamiento de la reforma laboral, Patricia no podía permitir tener otro dolor de cabeza por errores ajenos a su nuevo ámbito. Entonces se votó “la ley de leyes” como vino desde la Cámara Baja y se evitó la tentación de elegir a los miembros de la Auditoría General que corresponden al Senado.