Una serie de mensajes de Whatsapp, extraídos del teléfono celular del detenido y procesado Gabriel Carrizo, motivaron una nueva presentación de la querella de Cristina Kirchner en la que se señaló que el ataque del que fue víctima "no estaba destinado exclusivamente a matar a la vicepresidenta" sino también a "desestabilizar el sistema político y constitucional en general".