En un partido de alto voltaje, disputado ante dos de las selecciones favoritas al título, La Roja golpeó en los momentos justos y mostró solidez defensiva para dejar sin respuestas al conjunto francés, que llegaba invicto y con la ilusión de disputar una nueva final mundialista.
Oyarzabal abrió el camino
El primer golpe llegó a los 22 minutos del primer tiempo, cuando el árbitro sancionó penal por una infracción de Lucas Digne sobre Lamine Yamal.
El encargado de la ejecución fue Mikel Oyarzabal, quien definió con precisión desde los doce pasos para establecer el 1-0 y darle tranquilidad al conjunto español en una semifinal que prometía máxima paridad.
Francia intentó reaccionar con el talento de Kylian Mbappé, pero se encontró con una defensa firme y un equipo español que manejó los tiempos del encuentro.
Un golazo colectivo para liquidar la historia
En el complemento, España terminó de inclinar la balanza con una jugada que reflejó el estilo de juego que la llevó hasta esta instancia.
A los 13 minutos del segundo tiempo, Pedro Porro apareció para culminar una gran acción colectiva y firmar el 2-0 definitivo, desatando el festejo de los miles de hinchas españoles presentes en el estadio.
Poco antes, el seleccionado francés había sufrido además la lesión del defensor William Saliba, una baja que complicó aún más las aspiraciones del equipo de Didier Deschamps.
Incluso, Lamine Yamal había convertido otro tanto que finalmente fue invalidado, aunque eso no modificó el desarrollo de un encuentro en el que España fue ampliamente superior.
A un paso de otra estrella
Con este triunfo, España regresó a una final del Mundial después de 16 años, tras la histórica consagración en Sudáfrica 2010, y quedó a un partido de volver a levantar el trofeo más importante del fútbol.
Ahora, el seleccionado español espera conocer a su rival, que saldrá del atractivo choque entre Argentina e Inglaterra, una semifinal cargada de historia que definirá al segundo finalista de la Copa del Mundo.
La gran final del Mundial 2026 se disputará el próximo domingo, con España ya instalada entre los dos mejores equipos del planeta y con la ilusión intacta de volver a escribir una página dorada en su historia.



