El abogado de la familia de la víctima, Carlos Espada, explicó a los medios que la querella había solicitado una pena de 22 años de prisión, mientras que la defensa del imputado pidió 8 años, aunque finalmente el tribunal resolvió imponer una condena de 17 años. Además, precisó que el acusado continuará detenido mientras la sentencia no quede firme.

“Mantendrá prisión preventiva hasta tanto adquiera firmeza la sentencia”, y señaló que aún resta la instancia de apelación por parte de la defensa. En otro orden de temas el abogado detalló que el tiempo que esté detenido el acusado será computado con la condena final.

Luego de conocerse el fallo, la madre de Ivo Torres, Reina Alancay expresó su dolor y aseguró que la condena no logra reparar la pérdida de su hijo. “A mí como madre no me llena el vacío que tengo de por vida, la pérdida de mi hijo nos deja una herida incurable”, manifestó.

La mujer sostuvo que esperaba una pena más severa y agregó que “Me hubiese gustado que sea cadena perpetua, ni aun así podría llenar el vacío. Como familia tenemos que aprender día a día a vivir sin él”.

En un emotivo testimonio, recordó además el vínculo que mantenía con su hijo y el impacto que tuvo su muerte en la vida familiar. “Yo fui madre soltera, no saben cuánto mi hijo me ayudaba. Ahora no tenerlo es un gran dolor”, afirmó.

Finalmente, destacó las cualidades personales de Ivo Torres y apuntó contra el accionar del condenado. “Mi hijo era trabajador, muy activo, no era una mala persona. Con esos dos disparos que hizo el gendarme le quitó la vida a mi hijo”, concluyó.

Sobre el caso que conmocionó a la Puna jujeña

Ivo Rodrigo Torres, de 22 años, era oriundo de Barrancas e integrante de la comunidad indígena de San Juan de Quillaques, en la Cuenca de Salinas Grandes. Cursaba estudios de Turismo y desarrollaba tareas vinculadas a la agricultura, el pastoreo y otros trabajos ocasionales para colaborar con el sustento familiar y financiar su formación. Según testimonios de sus familiares, era un joven estudioso, trabajador y muy valorado en su comunidad por su compromiso y espíritu solidario.

El crimen del joven ocurrió el 6 de febrero de 2025 en la ciudad fronteriza de La Quiaca. Según la investigación judicial, Torres circulaba en motocicleta luego de ingresar desde Bolivia por un paso no habilitado cuando fue perseguido por una patrulla de Gendarmería Nacional. Durante la persecución, el gendarme Walter Álvarez efectuó disparos que impactaron en el joven, quien recibió dos balazos, uno de ellos por la espalda y de carácter letal, provocándole la muerte.