Si Rivero y Cacciabue en el fondo de la "Lepra" lograban sostener el mediocampo en función de orden y dinámica, las posibilidades de que Formica, Figueroa y Maxi Rodríguez se convirtieran en esa usina futbolística que Bidoglio pretendía eran ciertas. Y así fue. Iluminaron el juego aunque el cansancio facturó.
Y con el transcurrir de los minutos Boca fue por el empate. El que encontró por la eficacia del Pipa Benedetto. Que festejó otra vez sacando la lengua. El 9 sigue siendo implacable y evitó la derrota del Xeneixe.