Otra vez, Octavio Bianchi fue decisivo. El delantero ingresó desde el banco de suplentes y marcó el gol del empate, alcanzando los cinco tantos en el campeonato para convertirse en el máximo goleador del conjunto jujeño. Un dato no menor: la mayoría de sus conquistas llegaron entrando desde el banco, consolidándose como una de las principales cartas de recambio de Pellerano.

A su lado aparece otro nombre clave: Francisco "Pancho" Molina, líder absoluto en asistencias de la Primera Nacional con siete pases de gol, un registro que explica gran parte del poder ofensivo del equipo.
Pero hay un dato que sobresale por encima del resto. Gimnasia tiene el mejor promedio goleador de la categoría, con 1,6 goles por partido, una marca que refleja la eficacia del líder de la Zona B.
La campaña también respalda ese presente: 38 puntos, producto de 11 victorias, 5 empates y apenas 4 derrotas en las primeras 20 fechas. Más allá de haber dejado dos puntos en casa frente a Chacarita, el conjunto jujeño continúa como único puntero y mantiene intacta su ilusión de pelear por el ascenso.
El empate frenó una victoria que parecía posible, pero no modificó la tendencia. Con un goleador que responde cada vez que entra, el máximo asistidor del torneo y el ataque más efectivo de la categoría, Gimnasia sigue teniendo argumentos de sobra para mirar a todos desde arriba.



