Gimnasia de Jujuy dio otro paso en su sueño de volver a la Primera Nacional. En un partido cerrado, con momentos de sufrimiento y resistencia, el equipo dirigido por Matías Módolo empató 0 a 0 frente a San Miguel en el estadio 23 de Agosto y se metió en los cuartos de final del Reducido.

El duelo fue uno de los más esperados de la primera fase, y no defraudó en intensidad. Ambos equipos habían terminado quintos en sus respectivas zonas, por lo que el cruce prometía paridad y tensión hasta el final. Y así fue: el resultado final reflejó esa igualdad, aunque el empate terminó beneficiando a Gimnasia por su mejor posición en la tabla.

El primer tiempo tuvo pocas emociones, con dos equipos concentrados en no cometer errores. Gimnasia se mostró sólido en defensa, aunque le costó generar juego en ataque. En el complemento, San Miguel entendió que solo le servía la victoria y fue con todo. Bajo la conducción del “Sapito” Coleoni, el conjunto de Los Polvorines adelantó líneas, rompió la línea de tres en el fondo y apostó por un planteo más ofensivo con el ingreso de Bruno Nasta.

El Lobo jujeño resistió. El travesaño salvó a Milton Álvarez tras un potente remate de Agustín Lavezzi, sobrino del “Pocho”, y el arquero jujeño se erigió en figura al tapar varias pelotas de gol que pudieron cambiar la historia. Los minutos finales fueron de pura tensión: San Miguel se desesperó en busca del tanto que lo clasificara, pero la ansiedad le jugó en contra y perdió precisión en los metros finales.

Con el pitazo final, el estadio estalló de alivio. Gimnasia de Jujuy cumplió el objetivo: sigue con vida en el Reducido y mantiene viva la ilusión de pelear por el ascenso. Aunque sufrió más de la cuenta, el equipo mostró carácter y supo sostener el resultado cuando más lo necesitaba.

Ahora, el conjunto de Módolo se prepara para afrontar los cuartos de final, donde enfrentará a un nuevo desafío con la ilusión intacta de seguir avanzando.

El Lobo está vivo. Y quiere más.