La descalificación de Independiente de la Copa Sudamericana por parte de la Conmebol desató una fuerte reacción institucional del club argentino, que no solo cuestionó el fallo disciplinario sino que exigió la devolución inmediata de todos los objetos entregados al Museo de la entidad en Asunción.

En una carta firmada por el presidente Néstor Grindetti y el secretario general Daniel Seoane, el Rojo acusó al organismo de “pisotear la justicia deportiva” y de favorecer a estructuras privadas como la Universidad de Chile, que avanzó a cuartos de final tras la suspensión del partido de vuelta por incidentes en Avellaneda.

“La violencia se transforma en un atajo para evitar competir deportivamente hasta el final”, afirma el texto, que denuncia que el equipo chileno, en desventaja en la serie, logró la cancelación del encuentro y recibió como “premio” la clasificación desde un escritorio.

Independiente, máximo ganador de la Copa Libertadores con siete títulos, sostiene que el fallo “sienta un precedente nefasto” y “envía un mensaje devastador a toda Sudamérica: los violentos pueden salirse con la suya”.

En ese marco, el club exige que se elimine toda referencia a su historia en el Museo de la Conmebol mientras Domínguez continúe en la presidencia, y que se restituyan los objetos entregados, por considerar que “no admitimos que se exhiban en un ámbito que contradice los valores que los hicieron posibles”.

La Universidad de Chile, por su parte, también emitió un comunicado en el que lamenta la sanción al público, aunque celebra su avance en el torneo. En Argentina, el presidente de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, calificó el fallo como “muy injusto” y “difícil de entender”.

El conflicto reabre el debate sobre el modelo de gestión en el fútbol sudamericano, entre clubes con estructura de asociación civil y sociedades anónimas deportivas. Independiente, que apelará la sanción, dejó claro que “la gloria se busca con las manos limpias y los brazos en alto”.