Si bien entusiasmaba el lugar conseguido en la clasificación (14°), rápidamente cayó al puesto 18° en una complicada largada luego de que el monoplaza perdiera tracción, lo que hizo que se moviera mucho quedándose sin pista en la curva 1, siendo superado por sus competidores. Aunque logró recuperar posiciones, todo se vendría abajo cuando tuvo que realizar las paradas para cambiar los neumáticos.

La estrategia del equipo marcó que el argentino salga con neumáticos medios. En la vuelta 14 ingresó a boxes para cambiarlos por duros, pero la parada fue insólitamente larga: 11,1 segundos. “Oh, por Dios”, atinó a decir el argentino una vez que regresó al circuito tras una parada que le costó quedar en el último lugar en el Hungaroring.

En la vuelta 35 y con las diversas detenciones, Colapinto quedó en el puesto 15, y en el giro siguiente realizó su segundo cambió de gomas. Pero nuevamente el equipo de Alpine demoraría más de 7 segundos, condenando al joven piloto a finalizar en los últimos puestos. 

Tras finalizar el Gran Premio de Hungría de Fórmula 1, Colapinto expresó su malestar con el rendimiento que calificó como "un desastre".

"Hay que verlo ahora con los ingenieros en el box. En la largada no tenía nada de grip atrás, había ganado un puesto y después perdí muchos", señaló Colapinto, visiblemente frustrado por las condiciones de la pista y el comportamiento del monoplaza.

A pesar de considerar que el ritmo del auto no era negativo, el joven corredor fue tajante: “Una carrera para el olvido”. Agregó que “perdimos mucho tiempo” en distintos tramos y cerró reconociendo la necesidad de una pausa tras el esfuerzo: “No viene mal un poco de descanso”.

La escudería analizará junto al piloto los motivos técnicos detrás de la pérdida de rendimiento, en una jornada que deja más dudas que certezas de cara a la segunda mitad de la temporada.