Una historia de pasión y trágica injusticia

Ernesto Rojas, conocido como Ranga, fue un jugador talentoso que marcó un hito en la historia de Gimnasia de Jujuy. Su desempeño como wing izquierdo quedó inmortalizado en la memoria de los hinchas cuando, en 1970, el equipo logró el ascenso al Torneo Nacional de AFA tras vencer a Patronato de Paraná. En esa final, Ranga anotó un gol fundamental para la victoria 3-1, un logro que dio paso a una nueva era para el club.

El 4 de septiembre de ese mismo año, Gimnasia debutó en el Nacional enfrentando a Boca Juniors en la Bombonera, donde Rojas fue titular. Aquel torneo lo tuvo como protagonista en diez encuentros, consolidándose como un referente del equipo. Sin embargo, su carrera futbolística se interrumpió cuando decidió continuar sus estudios de abogacía en la Universidad Nacional de Tucumán, sin imaginar el trágico destino que le esperaba.

Una víctima del terrorismo de Estado

El 18 de marzo de 1976, apenas unos días antes del golpe de Estado, Ranga Rojas fue secuestrado y asesinado en La Plata por la Concentración Nacional Universitaria (CNU), un grupo paramilitar vinculado a la Triple A. Su crimen ocurrió junto a los hermanos Gerardo y Raúl Arabel, estudiantes jujeños de Medicina, y a Eduardo Julio Giaccio. Sus cuerpos fueron hallados en Gutiérrez, partido de Berazategui, con signos de violencia extrema.

El diario El Pregón de Jujuy informó sobre el hecho el 20 de marzo de 1976, con un título que reflejaba la narrativa impuesta por la dictadura: "Tres estudiantes universitarios jujeños cayeron víctimas de la violencia subversiva en La Plata". Sin embargo, las investigaciones judiciales posteriores demostraron que Rojas no tenía militancia política y que fue asesinado por acompañar a sus amigos en una fatídica noche.

El reconocimiento de Gimnasia y Esgrima de Jujuy

En este Día de la Memoria, Gimnasia y Esgrima de Jujuy honró la memoria de Ranga Rojas a través de sus redes sociales, destacando su legado deportivo y recordándolo como una víctima del terrorismo de Estado. Su nombre permanece en la historia del club y de la provincia como un emblema de lucha y justicia.

La memoria de Rojas trasciende el ámbito futbolístico y se inscribe en la lucha por los derechos humanos. A casi cinco décadas de su asesinato, su recuerdo sigue presente en la comunidad jujeña, que cada 24 de marzo reafirma el compromiso con la verdad, la justicia y el "Nunca más".