El movimiento turístico se sintió con fuerza en toda la provincia, especialmente en la Quebrada de Humahuaca, donde la ocupación rondó el 70%, aunque también se registró una importante afluencia en la Puna, los Valles y las Yungas.

Alta ocupación y turismo diversificado

La actividad turística no solo se concentró en los destinos tradicionales, sino que se extendió a distintas regiones, consolidando una oferta diversa que combinó naturaleza, cultura y religiosidad.

En ese marco, la estadía promedio fue de 2,5 noches, en línea con la tendencia nacional de escapadas más cortas, aunque con un buen nivel de consumo en servicios turísticos dentro de la provincia.

Además, se destacó el regreso del turismo internacional, un factor clave para el posicionamiento de Jujuy en el mercado global.

Agenda cultural y religiosa, clave del éxito

Uno de los principales motores del movimiento turístico fue el calendario “Devoción en las Alturas”, que incluyó más de 150 actividades en distintos puntos del territorio.

Entre las propuestas más convocantes se destacaron las ermitas en Tilcara, los tradicionales Vía Crucis, ferias de artesanos y festivales culturales que convocaron tanto a turistas como a residentes.

También hubo actividades en localidades como Humahuaca, Yavi y San Salvador de Jujuy, con propuestas gastronómicas, musicales y eventos gauchescos.

Estas iniciativas permitieron fortalecer la identidad cultural de la provincia y ampliar la experiencia turística.

Un destino consolidado a nivel nacional

A nivel país, el fin de semana largo movilizó a 2.852.256 turistas y generó un impacto económico de $808.198 millones, lo que representó un crecimiento del 5,6% en cantidad de viajeros respecto a 2025.

En ese escenario, Jujuy logró destacarse por su nivel de ocupación, su agenda de actividades y su capacidad para atraer visitantes en un contexto económico complicado.

Desde la CAME señalaron que el turismo mantuvo un buen nivel de movimiento, aunque con estadías más cortas y mayor cautela en el gasto.