El pliego de licitación fue diseñado para excluir a competidores chinos y contempla una cláusula secreta que otorgaría el 50% del negocio a los socios locales. Diputados ya solicitaron suspender el proceso luego de detectarse la presunta falsificación de un documento atribuido a la ONU como informe técnico.
El esquema incluye además a empresarios como Juan Ondarcuhu, del Grupo Servicios Portuarios, y Gustavo Elías, referente del puerto de Bahía Blanca, quienes serían los encargados del balizamiento, subcontratados por Jan de Nul. Según fuentes del sector, este reparto ya está acordado y les permitiría quedarse con el 100% de esas tareas.
La magnitud del negocio despertó la atención de organismos internacionales como la DEA, que monitorean el proceso por las implicancias estratégicas de controlar las vías navegables hacia Europa. Especialistas advierten que el Grupo Neuss, en apenas dos años, pasó a dominar gran parte de la cadena energética argentina, desde generación hasta distribución, lo que podría configurar un monopolio.
El crecimiento del holding ha sido vertiginoso: se quedó con distribuidoras eléctricas en Tucumán y Jujuy, la hidroeléctrica Cempsa en Mendoza, la represa Alicurá en Neuquén y áreas petroleras maduras en Santa Cruz. También ganó la privatización de Transener, consolidando su presencia en sectores clave de la energía y la logística.
Fuentes del mercado comparan a los Neuss con figuras de la obra pública del pasado. “Los Neuss son los nuevos Lázaro Báez de Milei”, señalaron, aludiendo a la rapidez con la que el grupo se convirtió en uno de los principales beneficiarios de las privatizaciones impulsadas por la actual administración.
Con información de: Ámbito Financiero



