El director de la consultora Opina Argentina vinculó esa caída a una combinación entre errores de gestión y el creciente malestar social por la situación económica. Según explicó en Splendid AM 990, el oficialismo dejó atrás el escenario de hegemonía política que parecía consolidarse meses atrás y hoy enfrenta una disputa electoral más equilibrada con el peronismo.
“Hoy el Gobierno está en una elección peleada con el peronismo”, sostuvo Nejamkis y analizó además el impacto político de las últimas decisiones presidenciales.
El desgaste del modelo
El consultor consideró que uno de los factores centrales del deterioro oficialista es la percepción negativa sobre el rumbo económico y las expectativas a futuro.
“Un 60% de la sociedad argentina está disconforme con el funcionamiento del programa económico y además es escéptica respecto al futuro”, afirmó.
En ese contexto, señaló que el Gobierno mantiene un piso electoral competitivo cercano al 35% de intención de voto, aunque aclaró que el panorama cambió significativamente en comparación con el año pasado.
“A finales del año pasado parecía que la reelección estaba prácticamente asegurada. Hoy ese escenario ya no existe”, remarcó.
La lógica de la confrontación
Nejamkis también analizó el estilo político del Presidente y su decisión de sostener al vocero presidencial Manuel Adorni frente a cuestionamientos internos y externos.
Según planteó, detrás de esa postura existe una lógica basada en la confrontación permanente, estrategia que llevó a Milei al poder.
“El Presidente llegó adonde llegó como un peleador, como un polarizador, alguien que se hace fuerte en la disputa y no en la negociación”, explicó.
El analista consideró además que la falta de experiencia política en la construcción de liderazgo puede influir en algunas decisiones del mandatario. “Puede haber tenido cualidades extraordinarias para llegar a la Presidencia en muy poco tiempo, pero carece de antecedentes y experiencias en el ejercicio del poder”, indicó.
Tensiones internas y nuevo escenario
Para Nejamkis, la pérdida de fortaleza política ya comenzó a generar movimientos dentro del propio oficialismo y abrió espacio para mayores cuestionamientos de aliados y sectores opositores.
“Cuando te ven débil dentro de tu propio espacio se te empiezan a animar un poco más”, sostuvo al referirse a las diferencias internas que comenzaron a evidenciarse en las últimas semanas.
El consultor también afirmó que el contexto social y político actual es diferente al de 2023, cuando gran parte del electorado buscaba una alternativa por fuera de los partidos tradicionales.
Según explicó, hoy esa demanda perdió intensidad y permitió que el peronismo vuelva a posicionarse como una fuerza competitiva frente al oficialismo.
Con un escenario económico todavía incierto y un clima social marcado por el desgaste, el Gobierno enfrenta un nuevo mapa político donde la polarización continúa, pero con una disputa electoral mucho más abierta que la que imaginaba meses atrás.



