En el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el presidente Javier Milei ratificó el reclamo argentino por la soberanía de las islas y lanzó un contundente mensaje contra la explotación petrolera impulsada por el Reino Unido en el Atlántico Sur. Además, el mandatario delineó el rumbo de su política de defensa y se refirió a la situación salarial de las Fuerzas Armadas.
Durante su discurso, Milei sostuvo que la disputa por las Islas Malvinas “no alteró su naturaleza jurídica” y recordó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) continúa considerándola una situación colonial que debe resolverse mediante un “diálogo maduro y sincero” entre la Argentina y el Reino Unido. En ese sentido, reafirmó el derecho del país al ejercicio pleno de soberanía sobre los territorios y espacios marítimos circundantes.
Uno de los ejes más duros del mensaje estuvo dirigido a la actividad hidrocarburífera en la región. El Presidente cuestionó la inversión extranjera en el yacimiento Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte, y advirtió que la Argentina responderá con “todas las medidas diplomáticas necesarias” para defender sus recursos frente a lo que calificó como acciones unilaterales e ilegítimas.
En paralelo, Milei puso el foco en la situación de las Fuerzas Armadas y reconoció que existe una deuda pendiente en materia salarial. Aseguró que el Gobierno trabaja en una reorganización que no solo contempla mejoras en los sueldos, sino también en el sistema de salud, priorizando la cobertura del personal y sus familias.
“Un país que busca ser protagonista en el escenario global necesita fuerzas bien pagas y equipadas”, afirmó, al tiempo que remarcó que la reconstrucción del sistema de defensa será un proceso gradual pero sostenido. En esa línea, anunció que el Ejecutivo destinará el 10% de los ingresos provenientes de privatizaciones a la compra de armamento y bienes estratégicos.
El mandatario también agradeció el respaldo internacional recibido en distintos organismos, como la ONU, la OEA y el MERCOSUR, al considerar que estos apoyos refuerzan la legitimidad del reclamo argentino.
El discurso se inscribe en la estrategia del Gobierno de combinar el histórico reclamo diplomático con un fortalecimiento de las capacidades militares, en un contexto donde la administración nacional busca reposicionar a la Argentina en el escenario global y sostener su postura frente al Reino Unido.



