La inflación en Argentina cerró el año 2025 en 31,5%, el registro anual más bajo de los últimos ocho años, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En diciembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró una suba mensual de 2,8%, levemente superior a la de noviembre (2,5%), aunque dentro de un escenario de desaceleración sostenida.

Se trata del menor nivel inflacionario desde 2017, cuando el índice anual había alcanzado el 24,8%, y representa una fuerte baja frente al 117,8% registrado en 2024 y al 211,4% de 2023, último año del gobierno de Alberto Fernández.

Según el informe oficial, durante diciembre la división con mayor incremento fue Transporte (4,0%), impulsada por ajustes en tarifas y combustibles, seguida por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%). En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas fueron el rubro de mayor incidencia en la variación mensual en las distintas regiones del país, incluido el NOA.

Por el contrario, los menores aumentos del mes se observaron en Prendas de vestir y calzado (1,1%) y Educación (0,4%). A nivel de categorías, los precios regulados lideraron el alza con un 3,3%, seguidos por el IPC núcleo (3,0%) y los estacionales (0,6%).

Desde una mirada anual, la inflación de 2025 implicó una reducción de 86,3 puntos porcentuales respecto del año anterior. Analistas económicos coinciden en que la desaceleración respondió a un proceso de ordenamiento macroeconómico, basado en la reducción del déficit fiscal, el fin de la asistencia monetaria del Banco Central al Tesoro y el uso del tipo de cambio como ancla nominal durante gran parte del período.

“El desplome de la nominalidad fue el objetivo central del programa económico durante 2024 y 2025”, señaló un informe de GMA Capital, que destacó que este esquema permitió llevar la inflación a la zona del 2% mensual, aunque aún sin perforar ese piso de manera sostenida.

De cara a 2026, el Presupuesto nacional prevé una inflación del 10,1%, aunque las estimaciones privadas la ubican cerca del doble. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) proyecta un IPC anual de 20,5% para este año, con una inflación que recién podría alcanzar un dígito anual hacia 2028.

En ese contexto, la evolución del tipo de cambio y la política de tasas de interés reales positivas serán clave para sostener la desaceleración, en un escenario donde el foco oficial comenzaría a desplazarse hacia la acumulación de reservas.

El dato de inflación refuerza así un escenario de menor presión sobre los precios, aunque con desafíos aún vigentes para los bolsillos de las familias jujeñas y del resto del país, especialmente en rubros sensibles como transporte, energía y alimentos.