El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que Venezuela destinará exclusivamente a la compra de productos fabricados en Estados Unidos los fondos obtenidos a partir del nuevo acuerdo petrolero firmado entre ambos países. La medida se enmarca en el proceso de transición política que atraviesa la nación sudamericana tras la caída del régimen chavista.
Según detalló el mandatario a través de su cuenta en la red social Truth Social, el convenio contempla que el dinero proveniente de la entrega de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo será utilizado para la adquisición de insumos agrícolas, medicamentos, dispositivos y equipos médicos, además de tecnología orientada a mejorar la infraestructura eléctrica y energética venezolana.
“Venezuela se compromete a comprar sólo productos hechos en Estados Unidos con el dinero que reciba de nuestro nuevo acuerdo petrolero”, afirmó Trump, quien subrayó que su administración tendrá control directo sobre el uso de esos fondos. En ese sentido, calificó la decisión como “una elección inteligente y una muy buena noticia tanto para el pueblo venezolano como para los Estados Unidos”.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte impacto político y judicial. El lunes, el ex presidente venezolano Nicolás Maduro, calificado por Estados Unidos como dictador derrocado, compareció ante un tribunal federal de Nueva York, donde se declaró “no culpable” de los cargos por narcotráfico y delitos vinculados a armas, al igual que su esposa, Cilia Flores. La audiencia se desarrolló bajo un estricto operativo de seguridad.
En paralelo, la recientemente designada presidenta interina, Delcy Rodríguez, rechazó las afirmaciones de Washington y aseguró que Venezuela “no está bajo el control de ningún agente extranjero”, luego de que Trump afirmara que altos funcionarios estadounidenses coordinarán el proceso de transición democrática.
Desde el entorno del gobierno estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio explicó que el plan para Venezuela contempla tres etapas, comenzando por la estabilización del país para evitar un escenario de caos institucional y social.
Mientras tanto, las relaciones comerciales entre Caracas y Washington se reconfiguran con un nuevo esquema de intercambio, en el que Estados Unidos se posiciona como socio exclusivo en la provisión de bienes esenciales, en un intento por impulsar la reconstrucción económica y energética venezolana bajo supervisión internacional.



