La crisis en Venezuela alcanzó este sábado un nuevo punto crítico luego de que la vicepresidenta del régimen chavista, Delcy Rodríguez, afirmara públicamente que desconoce el paradero de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, tras la operación militar estadounidense que culminó con su captura y traslado fuera del país.
“Exigimos al gobierno de Donald Trump prueba de vida inmediata del presidente Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores”, declaró Rodríguez en una alocución oficial, en medio de un escenario marcado por el estado de emergencia y la conmoción interna.
Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había confirmado que fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y Flores durante un “ataque a gran escala” ejecutado durante la madrugada del sábado. A través de su red social Truth Social, el mandatario calificó el operativo como un “éxito” y anunció que brindará más detalles en una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, Florida.
“El ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, quien junto con su esposa fue capturado y trasladado fuera del país, fue brillante”, escribió Trump, quien luego reiteró esa definición en una entrevista telefónica con The New York Times.
El mensaje presidencial se difundió casi cuatro horas después de que se registraran fuertes explosiones, sobrevuelos de aeronaves y bombardeos en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, según reportes oficiales y registros difundidos por ciudadanos en redes sociales.
Las imágenes viralizadas mostraron densas columnas de humo, helicópteros militares sobrevolando la capital y presuntos ataques contra las bases de La Carlota y Fuerte Tiuna, dos de los principales complejos militares del país. El régimen denunció además ataques a zonas civiles.
Ante esta situación, el gobierno chavista declaró el estado de emergencia, repudió lo que calificó como una “gravísima agresión militar” por parte de Estados Unidos y llamó a la movilización popular.
De acuerdo con los primeros detalles difundidos por medios internacionales, la operación habría sido ejecutada por Delta Force, una unidad de elite del Ejército estadounidense, que actuó en varios puntos estratégicos del país para concretar la extracción de Maduro y Flores.
La captura del líder chavista marca un punto de inflexión en la prolongada crisis venezolana, mientras la comunidad internacional sigue con extrema atención el desarrollo de los acontecimientos y aguarda precisiones oficiales sobre el destino del matrimonio presidencial.
En el plano diplomático, Rusia condenó enérgicamente el operativo estadounidense, calificándolo como un acto de agresión armada. A través de un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso expresó su “profunda preocupación” y advirtió sobre el riesgo de una escalada regional.
“La hostilidad ideológica ha prevalecido sobre cualquier voluntad de diálogo”, señaló la cancillería rusa, que reiteró su apoyo al régimen venezolano y respaldó la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Moscú subrayó además que América Latina debe seguir siendo una “zona de paz” y rechazó toda intervención militar externa.
Mientras tanto, la Embajada de Rusia en Caracas informó que continúa operando con normalidad y que no se han registrado ciudadanos rusos heridos hasta el momento.
Con Maduro y Cilia Flores fuera del radar público, Venezuela atraviesa horas decisivas en un contexto de incertidumbre política, tensión militar y fuerte impacto regional, a la espera de los anuncios que realizará la Casa Blanca y de las definiciones que adopte la comunidad internacional.



