El juicio oral por la causa de los Cuadernos avanzó este jueves con su tercera audiencia y profundizó en uno de los ejes más sensibles del expediente: la lectura de las declaraciones de los imputados colaboradores, cuyas confesiones reconstruyen el supuesto sistema de recaudación ilegal que, según la acusación, funcionó durante más de una década en el corazón del Poder Ejecutivo.
Los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner, junto a los ex funcionarios Julio De Vido y Roberto Baratta, aparecen mencionados de forma reiterada en los relatos que el Tribunal Oral Federal Nº 7 volvió a repasar. Cristina Kirchner está procesada como presunta jefa de asociación ilícita y cohecho, y enfrenta el juicio junto a otros 83 acusados.
Centeno y el origen de los cuadernos
El arrepentido Oscar Centeno, ex chofer de Baratta y autor de los cuadernos que dieron nombre a la causa, figura entre los testimonios más contundentes. En su declaración de 2018, recordó que el esquema de recaudación continuó tras la muerte de Néstor Kirchner:
“Ya con Cristina presidenta íbamos una vez por semana”, afirmó.
Relató traslados de bolsos y valijas repletas de dinero tanto hacia la quinta de Olivos como al departamento de la calle Uruguay, propiedad de la familia Kirchner. Incluso describió el uso de claves como “seis kilovatios”, equivalentes —según él— a seis millones.
También mencionó que, por temor a ser filmados, comenzaron a enviar en su lugar a Nelson Lazarte, empleado y también imputado en la causa.
La confesión del ex funcionario Claudio Uberti sumó detalles al esquema logístico del dinero. Según declaró ante el fiscal Carlos Stornelli, llevaba valijas cargadas de efectivo al departamento de los Kirchner, donde se contaban y organizaban los envíos hacia Santa Cruz a bordo del Tango 01.
Describió escenas en las que vio decenas de valijas acumuladas y aseguró que Cristina Kirchner no era ajena a esos movimientos. Inclusive relató que Néstor Kirchner rechazó una entrega en pesos: “Una vez le llevé pesos y los tiró por el despacho”.
López y la recaudación para campañas
La declaración del ex secretario de Obras Públicas José López, también arrepentido, volvió a cobrar protagonismo. López —detenido años después en un convento intentando ocultar bolsos con millones de dólares— contó que en 2011 De Vido le indicó “retomar la recaudación para la campaña” y que su enlace operativo sería Baratta.
Afirmó haber recibido órdenes directas de Cristina Kirchner y relató una reunión posterior a la muerte de Néstor, “Podés ser parte del problema o de la solución”, dijo que le advirtió.
Durante la audiencia también se repasaron las confesiones de empresarios como Enrique Pescarmona, Aldo Roggio, Angelo Calcaterra y Carlos Wagner, entre otros. Todos coincidieron en señalar a Baratta como uno de los principales recaudadores de coimas exigidas a cambio de habilitar su participación en la obra pública.
Desde la próxima semana, el juicio tendrá dos audiencias semanales —martes y jueves— y, por ahora, seguirá de forma virtual. El presidente del Tribunal, Enrique Méndez Signori, pidió opinión a las partes sobre una propuesta para trasladar el debate a la sala AMIA de Comodoro Py, lo que permitiría audiencias presenciales tres veces por semana a partir del 10 de diciembre.
En esta tercera jornada, los jueces Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli se conectaron desde la sala del Palacio de Justicia, mientras que el resto de las partes lo hizo por Zoom.
El ex ministro Julio De Vido, detenido desde la semana pasada tras quedar firme su condena por la tragedia de Once, siguió la audiencia desde un cuarto de la cárcel de Ezeiza. Se le permitió una breve ausencia por un estudio médico.



