La Casa Rosada insiste en que el bloque regional necesita cambios profundos que permitan a los países miembros negociar tratados de libre comercio de manera independiente. Milei ya había planteado en otras ocasiones la eliminación de la norma que impide avanzar en acuerdos bilaterales sin el aval de los socios. “Emprenderemos el camino de la libertad, acompañados o solos, porque Argentina no puede esperar”, expresó meses atrás en una cumbre internacional.

El vínculo con Brasil, especialmente con el presidente Luiz Inácio "Lula" da Silva, atraviesa tensiones políticas, aunque se mantiene en términos institucionales. En Buenos Aires destacan que Lula busca acercamientos con Donald Trump, lo que abre un escenario de pragmatismo en las relaciones bilaterales.

El mayor obstáculo sigue siendo Europa. Francia e Italia manifestaron su rechazo al tratado, argumentando que no protege a los agricultores ni garantiza la soberanía alimentaria del continente. El presidente Emmanuel Macron fue tajante al expresar que “El acuerdo tendrá un no rotundo de Francia”.

La participación de Milei en la cumbre, más allá de la firma o no del acuerdo, marcará un nuevo capítulo en la estrategia de apertura comercial que impulsa su gobierno. El interrogante es si el Mercosur logrará adaptarse a esa visión o continuará atrapado en las resistencias internas y externas que lo han frenado durante más de dos décadas.

Con información de: Noticias Argentinas