Según fuentes de la Casa Rosada, la noticia circuló primero por redes sociales, dejando a varias gobernaciones de distintos signos políticos desconcertadas. Los rumores de modificaciones en el gabinete, que Francos mencionó al justificar su renuncia, ya circulaban entre los pasillos de la Casa Rosada antes del anuncio oficial. Catalán, por su parte, no dejó clara ninguna explicación, aunque manifestó su malestar con Santiago Caputo a distintos sectores del Gobierno, incluidos allegados a Karina Milei.

El eje del conflicto se centra en la figura de Caputo, quien habría buscado consolidar un superministerio con potestades sobre obras públicas y capacidad de negociación directa con las provincias, dejando en segundo plano a Francos y Catalán. Esta situación se reflejó incluso en la fotografía oficial de la cumbre con los gobernadores, en la que ambos funcionarios pasaron prácticamente desapercibidos.

El desenlace de estas renuncias también impactó a José Luis Vila, uno de los candidatos a la titularidad del Servicio de Inteligencia, y recrudeció la interna entre Caputo y Karina Milei. Pese a la tensión, la secretaria general de la Presidencia había ordenado no responder públicamente a los cuestionamientos de Las Fuerzas del Cielo, la agrupación juvenil vinculada a Caputo, aunque consideran que la intervención de este grupo en todas las áreas de gestión se está tornando excesiva.

La disputa se extiende incluso al diálogo con diputados provinciales, tradicionalmente coordinado por Martín Menem, presidente de la Cámara baja, y ahora disputado por Caputo. La reciente incorporación de Patricia Bullrich a la interna añade un nuevo actor: la ministra, quien dejará Seguridad para consolidarse como referencia en el Senado, habría pedido expresamente a Milei limitar la influencia de Caputo en la gestión gubernamental.

Mientras tanto, Manuel Adorni, flamante jefe de Gabinete, destacó su rol en la coordinación de los ministros y prometió "profundizar las reformas estructurales", intentando poner paños fríos a la crisis interna que se vive en la Casa Rosada.

En un Gobierno marcado por tensiones, filtraciones mediáticas y pugnas internas, la salida de Francos y Catalán expone un conflicto que todavía no encuentra resolución y que obliga a Milei a equilibrar la relación con las provincias y contener a los distintos sectores que pugnan por poder dentro del oficialismo.