La participación electoral en las legislativas 2025 fue del 66%, según los datos oficiales difundidos por la Dirección Nacional Electoral (DINE) al cierre del escrutinio. Esto significa que 12.235.796 argentinos decidieron no votar, sobre un total de 35.987.634 personas habilitadas, configurando así uno de los niveles más bajos de participación desde 1983.
La cifra confirma la tendencia descendente registrada en los últimos comicios y refleja un creciente desapego de la ciudadanía hacia la política, fenómeno que ya se había manifestado en las diez provincias que desdoblaron sus elecciones entre abril y septiembre de este año. En seis de ellas —San Luis, Salta, Misiones, Santa Fe, CABA y Chaco— la participación ni siquiera llegó al 60%, y en los casos más críticos apenas superó el 50%.
De acuerdo con analistas consultados, la baja concurrencia responde a una combinación de factores sociales, económicos y políticos. Entre ellos, destacan el malestar por la situación económica, la desconfianza en las instituciones y los partidos tradicionales, la falta de propuestas claras, el hartazgo por las campañas negativas y la sensación de que el voto no genera cambios reales.
A esto se suma la desinformación en redes sociales, la fatiga política y un desencanto generalizado con la dirigencia. “Se consolidó una brecha emocional entre la sociedad y su clase política”, advierten desde consultoras políticas que analizaron el comportamiento del electorado.
El seguimiento histórico del voto en Argentina muestra que desde la implementación de las PASO en 2011, la participación promedio en elecciones legislativas fue del 77%. En 2021, durante la pandemia, cayó al 72%, y en 2023, se había recuperado levemente por encima del 70%. Este año, el 66% marca una nueva caída significativa, apenas comparable con los niveles más bajos registrados en la historia reciente.
En contraste, durante los primeros años de la democracia —entre 1983 y 1989— la participación superó el 85%, y en los años ‘90 se mantuvo en torno al 82%. Desde 2015, sin embargo, el desinterés electoral se volvió una tendencia sostenida, con la única excepción de las presidenciales de 2019, cuando votó el 80% del padrón.
Lo que ocurrió en las provincias
Los resultados provinciales anticiparon este escenario. En Buenos Aires, donde reside el 37% del electorado nacional, el ausentismo fue del 39%, con 5,5 millones de personas que no votaron. En la Ciudad de Buenos Aires, la participación apenas llegó al 53,3%, mientras que en Chaco fue del 52,3%, el registro más bajo del año.
El promedio nacional de las elecciones provinciales 2025 —previas a los comicios legislativos— fue del 59%, lo que ya encendía las alarmas entre los analistas. En total, en esos comicios más de 10 millones de electores tampoco acudieron a votar.
El fuerte ausentismo plantea un desafío para todos los espacios políticos, que deberán interpretar este desinterés ciudadano y repensar estrategias de comunicación y representación.
“Cuando un tercio del país elige no participar, el mensaje es claro: la política perdió conexión con la gente”, resumió un especialista en opinión pública.



