En la Casa Rosada ya no hay lugar para los tibios. El Gobierno de Javier Milei puso en marcha su operativo político para el Presupuesto 2026, y lo hizo a través del llamado “Cuadrado de Zinc”, un grupo selecto de operadores libertarios que estrenó su primera ronda de conversaciones con la oposición, dejando afuera al peronismo y al Frente de Izquierda.

El equipo, integrado por Santiago Caputo, Martín Menem, Carlos Guberman y José Rolandi, fue autorizado a avanzar en acuerdos con los sectores “dialoguistas” de la oposición —entre ellos el radicalismo y Encuentro Federal— con el objetivo de asegurar los votos para la aprobación del paquete fiscal.

Desde Balcarce 50 justifican la exclusión del kirchnerismo argumentando que “no hay margen para ningún tipo de entendimiento”. Sin embargo, esta maniobra reaviva las críticas sobre el método de negociación paralelo que ya había despertado polémica durante el tratamiento de la Ley Bases, con encuentros fuera del Congreso y la sombra de los lobbies corporativos sobre la mesa.

El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, advirtió que “el Presupuesto se discute a la luz del día, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda”, y acusó al oficialismo de “construir una mesa de diálogo por fuera de la institucionalidad”.

Por su parte, el diputado del FIT Christian “Chipi” Castillo confirmó que se enteró por los medios de la reunión, de la que tampoco fue convocado su espacio.

La estrategia libertaria apunta a recomponer la gobernabilidad con los mismos aliados que acompañaron al Gobierno en los primeros meses de gestión, antes del desgaste político por los escándalos de corrupción y las fracturas internas.

En ese marco, volvió a escena el consultor y lobbysta de Donald Trump, Barry Bennett, quien se reunió sin aviso con Miguel Pichetto, Rodrigo de Loredo y Cristian Ritondo. El encuentro fue gestionado por Santiago Caputo, que recupera protagonismo y se perfila para un cargo formal tras las elecciones de medio término.

La creciente injerencia del lobby norteamericano genera ruido incluso dentro del oficialismo. Mientras Milei se concentra en asegurar los votos para el Presupuesto y las reformas laboral y tributaria, la oposición denuncia una preocupante dependencia de los intereses extranjeros.

Con un bloque propio de alrededor de 70 diputados libertarios y unos 20 aliados del PRO, el Gobierno sabe que no le alcanza. El desafío del “Cuadrado de Zinc” será ahora convencer a gobernadores y dialoguistas de acompañar un paquete económico que promete reconfigurar la estructura del Estado y la economía argentina.