La jornada financiera de este lunes cerró con un panorama complicado para la economía argentina. El dólar oficial minorista subió a $1.380 en el Banco Nación, mientras que el mayorista alcanzó los $1.360, con un alza de 34 pesos en la rueda.

En paralelo, los dólares financieros marcaron fuertes avances: el MEP se negoció a $1.472,67 (+3,5%) y el contado con liquidación (CCL) a $1.482,63 (+1,4%), llevando la brecha con el mayorista al 9%, tras las restricciones cruzadas impuestas por el Banco Central la semana pasada.

El dólar blue, en cambio, retrocedió levemente diez pesos y cerró a $1.430, por una mayor oferta en el mercado informal.

El Tesoro intervino con compras por USD 500 millones, impulsadas por liquidaciones de agroexportadores con retenciones “cero”. Sin embargo, los pagos de vencimientos a organismos multilaterales —USD 116 millones al Club de París, USD 65 millones al BID y USD 97 millones a la CAF— provocaron que las reservas brutas del Banco Central cayeran USD 116 millones, hasta los USD 41.122 millones.

Bonos en rojo y riesgo país al alza

Los bonos soberanos en dólares cayeron 1,6% en promedio, lo que llevó al riesgo país de JP Morgan a ubicarse en 1.124 puntos básicos, con una suba de 64 unidades.

En Wall Street también predominó la tendencia negativa para las acciones argentinas: Central Puerto bajó 3,4%; YPF 2,7% y Edenor 2,4%. En contraste, el índice S&P Merval apenas avanzó 0,1% en pesos, sostenido por la suba del tipo de cambio oficial.

Analistas advirtieron que la dinámica de los últimos días refleja la alta incertidumbre política y económica. Para Jorge Fedio, de Clave Bursátil, “la pérdida de confianza interna y externa y el frente opositor ampliado complican al extremo la política económica”.

Por su parte, Salvador Di Stefano señaló que el Tesoro cuenta con “poder de fuego” para intervenir en el mercado cambiario gracias a la liquidez en pesos y a las ganancias en futuros.

En tanto, un informe de MegaQM advirtió que la volatilidad cambiaria “no solo afecta a los activos financieros, sino también al nivel de actividad”, y que el mercado pasa “del pesimismo extremo a la euforia en pocas horas”, lo que complejiza la toma de decisiones.