Después de asegurar un respaldo económico histórico de Estados Unidos, la estrategia del presidente Javier Milei se concentra ahora en el plano político: cerrar acuerdos con gobernadores y recomponer la relación con el Congreso para garantizar la gobernabilidad en el tramo final del año y en la próxima gestión.
La confirmación del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, sobre la asistencia financiera a la Argentina consolidó la alianza geopolítica entre Milei y la administración de Donald Trump. “Sabíamos que se nos iba a complicar la mano si no lográbamos un gesto”, reconoció una fuente cercana a las negociaciones.
En la Casa Rosada admiten que el próximo objetivo es recomponer mayorías en ambas cámaras y tender puentes con al menos una docena de gobernadores con los que el oficialismo mantiene intereses comunes. El plan incluye avanzar con reformas laborales y tributarias de “segunda generación” para atraer inversiones, aunque en el oficialismo admiten que las discusiones con la oposición serán ásperas.
El trasfondo de las conversaciones con Washington dejó en claro que EE.UU. también evalúa el mapa político argentino: la Casa Blanca pidió un diagnóstico sobre la futura composición del Congreso, interesada en que el apoyo financiero no naufrague por falta de sustento legislativo.
Desde el círculo íntimo de Milei destacan que no se trata solo de promesas de cargos en el Gabinete, sino de reconstruir credibilidad y diálogo con los mandatarios provinciales. “La gobernabilidad se logra con confianza, no con ravioles”, resumió un dirigente de peso en el oficialismo.
En paralelo, dentro del Ejecutivo persiste el desafío de ordenar la toma de decisiones políticas: distintos actores —desde Santiago Caputo y Guillermo Francos, hasta Lisandro Catalán y Martín Menem— llevan adelante conversaciones con sectores políticos y territoriales, sin una conducción unificada.
Con la mirada puesta en las elecciones generales de octubre, en Balcarce 50 admiten que los pactos concretos llegarán recién después de los comicios. Como sintetizó una fuente oficial: “El gesto económico es clave, pero tiene que acompañar la política”.



