En diálogo con Radio Rivadavia, el dirigente advirtió que la crisis no se explica únicamente por la apertura importadora o la recesión. “Hay problemas laborales, impositivos, de logística, de seguridad. Son obstáculos que afectan a toda la economía, pero en nuestro caso son especialmente pesados. Aun así, hay que adaptarse”.
Según Del Burgo, la industria enfrenta una competencia desigual, “Hoy eso que antes era contrabando, se convirtió en importación. Competir con el mundo es recontra difícil”.
A pesar de incorporar tecnologías como corte automatizado, termosellado y costura sin hilo, el contexto económico frena las ventas. “Negocios que venden ropa de invierno, aun con un 40% de descuento, no venden”, lamentó. “El consumo está tan deprimido que parece congelado, frisado”.
Del Burgo resaltó una señal alentadora y expresó que “Mis hijos, que son la cuarta generación de textiles en mi familia, antes querían irse del país. Hoy están acá, laburando a full, comprando tela, invirtiendo”.
Con tono pragmático, cerró con una metáfora que sintetiza el espíritu de resistencia del rubro y detalló que “O me pongo a llorar, o vendo pañuelos. Y nosotros, desde la Cámara, estamos vendiendo pañuelos, apostando a que esta industria histórica vuelva a moverse”.
Fuente consultada: Infogremiales



