El relevamiento se realizó sobre una muestra de 2.500 personas, con un margen de error del 2%, y confirma una tendencia que Giacobbe viene registrando desde el inicio de la gestión: “La positiva y negativa andan ahí, enroscadas y juntitas. Es el síntoma de la polémica que despierta el personaje. Hay rayones, pero no quiebres”, escribió el analista Jorge Giacobbe en su cuenta de X (ex Twitter).
El efecto Milei: apoyo al ajuste, pero con señales de fatiga
Más allá de las oscilaciones en los índices de imagen, el estudio también refleja que aún se sostiene un núcleo de respaldo al programa económico del Gobierno. A fines de junio, otra encuesta de la misma consultora había revelado que el 43,2% de los consultados consideraba que el esfuerzo exigido por Milei “tiene mucho sentido”, apostando a una mejora en el corto plazo. Sin embargo, el 39,2% opinaba que “no es el camino correcto”, y otro 15,5% manifestaba dudas, al señalar que desearía que el ajuste tuviera sentido, aunque no confía en su efectividad.
Para Giacobbe, estos datos confirman que la sociedad atraviesa una “frontera de dolor tolerable”, donde el vínculo entre esfuerzo y esperanza se mantiene, pero con señales de desgaste. “Eso es lo verdaderamente importante en la relación de un presidente con su opinión pública”, sostuvo.
El contraste con la escena pública
Mientras tanto, algunos episodios recientes del escenario mediático también llamaron la atención. La entrevista de Alejandro Fantino a Milei tuvo una audiencia sorprendentemente baja, al punto de ser superada por una transmisión en streaming del CONICET desde el fondo del mar. Por otro lado, empresas argentinas pautaron en el prestigioso diario The Washington Post para promocionar la gestión económica del presidente, lo que fue interpretado como un intento de mejorar su imagen internacional en medio de una caída en los niveles de aprobación local.
Un liderazgo sin quiebres, pero con desgaste
El informe de Giacobbe no muestra un quiebre abrupto en la relación entre Milei y la opinión pública, pero sí una tendencia que alerta sobre el desgaste de su figura en un contexto de ajuste prolongado, tensiones sociales y resultados económicos que aún no se sienten en la vida cotidiana.
El presidente conserva un núcleo duro de apoyo, pero las señales de fatiga social y el crecimiento de la imagen negativa podrían marcar el pulso de la segunda mitad del año.



