Ante una Catedral colmada de funcionarios nacionales y porteños, García Cuerva hizo un llamado urgente al diálogo y a la unidad nacional, afirmando que "no se construye desde la guerra entre nosotros". En un discurso que tocó temas sensibles, el arzobispo expresó: “Venimos a pedirle a Dios que nuestra Argentina se cure y viva. Experimentamos que se está muriendo la fraternidad, la tolerancia, el respeto. Y si se mueren esos valores, se muere un poco el futuro, y se muere la esperanza de forjar una Argentina unida, una Patria de hermanos”.
El prelado dedicó una especial atención a la situación de los jubilados, que cada miércoles reclaman una mejora en sus condiciones de vida. “Los jubilados merecen una vida digna con acceso a los remedios y a la alimentación. Muchos podrán ser tristes responsables de esta situación, pero la oportunidad de resolverla es hoy”, afirmó con contundencia. Luego preguntó al gobierno: “¿Hasta cuándo deberán reclamar por jubilaciones dignas? La Argentina sangra en la inequidad entre los que se laburan todo y los que viven de privilegio que los alejó de la calle”.
García Cuerva también condenó la violencia e intolerancia que afectan a la sociedad, tanto en la calle como en las redes sociales. “Son los que odian y justifican su desprecio; ‘el terrorismo de las redes’, como decía el Papa Francisco, y hemos pasado todos los límites: la descalificación, el destrato y la difamación parecen moneda corriente”, advirtió. Para graficar esta situación, comparó a quienes se burlan de la fe con “los haters de aquella época, los que difaman, desprecian o critican destructivamente a una persona, entidad u obra”.
El Tedeum contó con la presencia del presidente Javier Milei y todo su gabinete, además de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Sin embargo, el acto público estuvo marcado por la evidente tensión entre los principales referentes del Ejecutivo: el mandatario evitó saludar tanto a Villarruel como al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, con quienes mantiene diferencias políticas y personales que vienen acumulándose desde hace meses.
Milei y su equipo se reunieron en la Casa Rosada para luego dirigirse a pie hacia la Catedral, pero el distanciamiento fue notorio desde el inicio de la ceremonia. Villarruel, quien no pisa Balcarce 50 desde hace tiempo y mantiene una relación fría con el presidente, llegó directamente a la Catedral para participar del acto, pero sin intercambiar palabras con Milei.
En referencia a esta situación, el presidente sostuvo días atrás: “Ella hace su trabajo y yo, el mío. Lo importante es que el trabajo salga bien”, minimizando así los roces internos que mantienen.
El arzobispo García Cuerva cerró su discurso con un llamado a la reflexión y al fin de la confrontación, exhortando a construir una Argentina en base a valores de respeto y fraternidad, justo cuando el país enfrenta desafíos profundos en materia social y económica.
Se celebró el Te Deum en conmemoración a la Primera Junta de Gobierno de 1810. El Arzobispo, Mons. García Cuerva, recibió a funcionarios nacionales, de la ciudad de Buenos Aires y referentes de otros credos para elevar las oraciones de todos a Dios.
— Arzobispado de Buenos Aires (@arzbaires) May 25, 2025
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