"Un país soberano debe ser primero un país próspero", sostuvo Milei ante funcionarios del Ejecutivo y candidatos que lo acompañaron en el homenaje a los caídos. "Nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos", expresó el mandatario.
Un acto marcado por tensiones y gestos políticos
Milei arribó a la ceremonia junto a su hermana, la secretaria de Presidencia Karina Milei, y fue recibido por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, con quien intercambió un saludo distante. También estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Guillermo Francos; el ministro de Defensa, Luis Petri; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el vocero presidencial y candidato a legislador porteño, Manuel Adorni, y la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal Murphy.
La ceremonia incluyó la entonación del Himno Nacional, la colocación de una ofrenda floral y un minuto de silencio en honor a los excombatientes. Posteriormente, Milei regresó a Casa Rosada, donde saludó desde el balcón a los transeúntes en Plaza de Mayo.
Las críticas al discurso de Milei
El discurso de Milei sobre Malvinas generó reacciones dentro del arco político. El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, criticó las declaraciones del presidente sobre los habitantes de las islas, mientras que la exmandataria Cristina Kirchner volvió a arremeter contra Milei, calificándolo de "cipayo" por su postura en relación a la soberanía argentina sobre el archipiélago.



