"La dieta que reciben los legisladores de la Cámara baja, que no llega al millón y medio de pesos netos y es significativamente menor a la que perciben los senadores nacionales, no se mueve desde noviembre del año pasado, pese a la disparada de los precios durante los meses del verano", señalaron para justificar la decisión.

En las últimas horas, distintas fuerzas políticas desde Unión por la Patria, la UCR y sectores de Hacemos Coalición Federal le pedían que el aumento fuera mayor, como para acercarse a lo que cobran los senadores, pero el riojano se plantó en el 80% para no generar tensiones con el Gobierno nacional, que sigue enarbolando la máxima de que “no hay plata”.

La resolución llevará la firma de Menem en soledad ya que los bloques de la oposición no quieren cargar con el costo político de un aumento que será “impopular” en la opinión pública.

La controversia sobre las dietas comenzó en febrero cuando los presidentes del Senado, Victoria Villarroel, y de Diputados, Martín Menem, les habían otorgado a los legisladores de ambas cámaras un aumento del 28 %, al cumplir las normas de enganche que tienen las dietas con los sueldos de los trabajadores del Congreso, pero luego dieron marcha atras antes las críticas que había formulado a esos incrementos el presidente Javier Milei.

En la actualidad los diputados cobran un promedio de un millón trescientos mil pesos-sin contabilizar algunos item como el desarraigo de 300 mil pesos que perciben los legisladores del interior del país-y con este incremento podrían llegar a dos millones doscientos mil pesos. 

En cambio los senadores cobran un bruto de unos siete millones de pesos lo que implica unos 4.5 millones de pesos tras la resolución que votaron en abril pasado.  

Los diputados del interior señalan que sus dietas no le alcanzan para pagar un hotel y todos los gastos que tienen en Buenos Aires y a la vez mantener sus casas en sus provincias.