"No quiero que el Frente (de Todos) se rompa. Separados valemos menos. Hay una clara vocación de que el Frente no se rompa", insistió Fernández y al ser consultado sobre el corte del diálogo con la vicepresidenta Cristina Fernández luego de aprobado el acuerdo con el FMI dijo que esos "son temas que nosotros sabremos resolver".
Al ahondar sobre el acuerdo con el Fondo Monetario internacional, el Jefe de Estado enfatizó que "a mí los argentinos me votaron para que yo decida y a veces el que decide tiene que enfrentar dilemas. Yo lo resolví, está resuelto. Algunos les gusta más, a otros les gusta menos. Tenemos un plan que cumplir y hay que seguir. El tema del default inminente que teníamos con el Fondo se ha postergado", ponderó y aseguró que “tengo la impresión que es como que nos sacamos una soga del cuello, que nos tenía absolutamente limitados y condicionados, sin poder proyectar hacia el futuro”.
"Fue una pelea muy dura con Wall Street, que lo uso como sinónimo de neoliberalismo. Obviamente que van a seguir reclamando, y diciendo que Argentina tiene que hacer reformas. Argentina lo que tiene que hacer es crecer, dar trabajo, contener y terminar con la inflación. Tenemos el problema que tenemos en gran medida por la responsabilidad de quienes nos endeudaron", apuntó.
En relación a la "guerra contra la inflación" que anunció días atrás, Fernández afirmó que no tiene intención de "quedar bien con dios y con el diablo" y apuntó contra sectores empresariales al sostener que "hay diablos que hacen subir los precios".
En ese marco, llamó a la reflexión a los formadores de precios: “Deben entender que el hecho de tener una suerte de oligopolio, no los autoriza hacer padecer a los argentinos. Por otro lado, también hay que discutir cómo es la cadena de distribución de alimentos. Lo que se va a conocer es el número final de cómo es el precio de los alimentos, no es en el mismo modo en las góndolas de supermercados, que es más bajo, y en los negocios de cercanía, en los que se dispara”.
Además, Fernández remarcó el dato “muy auspicioso” de haber bajado la desocupación al siete por ciento. “Eso significa que creamos en dos años 1.800.000 empleos formales. Nosotros tenemos que seguir en la senda de seguir apostando a la producción, aportando el desarrollo. Hay que seguir apostando a la generación de empleo y al desarrollo social", precisó.
En cuanto a los planes sociales, el Jefe de Estado subrayó que “creemos que tienen que convertirse en trabajo, nosotros debemos recuperar en ese sector de la sociedad, la cultura del trabajo y, además, trabajo formal. La gente que recibe un plan trabaja y trabaja en la informalidad y en eso que llamamos economía popular”, aunque dejó en claro que “eso no quiere decir que vamos a dejar a los argentinos sin asistencia si los argentinos necesitan”.



