La Confederación de Choferes de Bolivia activó un paro de 24 horas acompañado de cortes en distintos puntos del país. El reclamo se centra en la calidad de los combustibles y en las dificultades para acceder a ellos. En los últimos días, las estaciones de servicio bolivianas registraron extensas filas de vehículos en busca de diésel.

Del lado argentino, la ciudad de La Quiaca siente de inmediato las consecuencias. Comerciantes, trabajadores y viajeros que habitualmente cruzan hacia Bolivia en vehículos se ven imposibilitados de hacerlo. Además del cierre del puente internacional, los choferes bloquearon avenidas y calles principales, lo que agrava la situación en Villazón.

El Gobierno de Bolivia convocó al diálogo al sector transportista el lunes 4 de mayo, pero los dirigentes decidieron no asistir y exigieron que el presidente Rodrigo Paz se presente personalmente en los bloqueos para dar respuestas.

La medida genera incertidumbre en la frontera, donde el intercambio comercial y la movilidad cotidiana quedaron interrumpidos, afectando de manera directa a las comunidades de ambos lados del puente.