El intendente Julio Bravo, en sus redes oficiales, resaltó el valor patrimonial y emocional de la obra al expresar que “no es solo un puente, es un símbolo de identidad para todos los sampedreños”.

El puente fue inaugurado el 18 de marzo de 1934, luego de que un grupo de vecinos solicitara al Gobierno provincial y nacional la construcción de una estructura que garantizara la conectividad con otras ciudades. Antes de su existencia, los lugareños cruzaban el río Grande de San Pedro a pie, situación que provocó más de 120 muertes debido a las crecidas mientras trasladaban mercancías y animales.

Alrededor de 600 sampedreños, junto con pobladores de localidades cercanas, firmaron un petitorio para exigir la obra. El pedido fue encabezado por Emilio Lozano, un vecino que no ocupaba cargos políticos ni públicos.

Según el libro “Historias de San Pedro de Jujuy”, del profesor Pablo Balduin, una vez concluida la construcción, los propios habitantes pusieron a prueba la resistencia del puente cargando vehículos con distintos objetos para comprobar su seguridad. La estructura fue bautizada con el nombre de Emilio Lozano en reconocimiento a quien impulsó el proyecto. En uno de sus extremos se colocó una placa de bronce que con el tiempo no pudo conservarse.

El Puente Emilio Lozano continúa siendo un icono de la conectividad de la ciudad y representa un emblema que une pasado y presente, reafirmando el sentido de pertenencia de la comunidad sampedreña.