El caso se inició en julio del año pasado, cuando el FBI detectó en redes sociales conversaciones con mensajes de odio, antisemitismo y supremacía racial. En esos intercambios, los sospechosos manifestaban de manera explícita su intención de llevar adelante ataques armados en escuelas.

A partir de esa información, la Unidad Antiterrorista (DUIA) desarrolló una investigación que derivó en allanamientos simultáneos en La Quiaca, Miramar, Quilmes y San Martín. Los procedimientos permitieron avanzar en la identificación de los responsables y en la desarticulación del plan.

Durante los operativos secuestraron cuchillos de caza, municiones de armas de fuego y 7 dispositivos electrónicos, entre celulares, notebooks y tablets, que quedaron bajo peritaje. También se incautó abundante material con simbología nazi y contenidos vinculados a discursos de odio.

Desde la Policía Federal advirtieron que en los últimos 2 años se registraron 13 hechos de características similares en el país, todos protagonizados por menores de edad radicalizados en entornos digitales.

La causa fue caratulada como “Intimidación Pública” y quedó bajo la órbita de la Justicia Federal. En paralelo, las autoridades educativas y de seguridad mantienen un seguimiento preventivo para resguardar a las comunidades escolares.