Las piezas del rompecabezas más oscuro de Jujuy siguen encajando. Este martes, el fiscal regional Guillermo Beller confirmó que los perfiles genéticos de Miguel Quispe (60) y Juan Ponce (51) coinciden con rastros biológicos encontrados en la casa de Matías Jurado, el principal sospechoso en la causa que ya sacude a toda la provincia. Con ellos, asciende a cuatro el número de víctimas identificadas por ADN, en un expediente que se expande sin cadáveres, pero con más de 300 muestras bajo análisis.

La semana pasada, los investigadores habían detectado dos perfiles genéticos no identificados entre las 206 muestras recolectadas en la vivienda del barrio Alto Comedero. Tras cotejar con familiares de personas desaparecidas, se confirmó que los nuevos matches corresponden a Quispe y Ponce, quienes habían sido vistos por última vez en la misma zona donde se movía Jurado.

Los dos se suman a Jorge Omar Anachuri y Sergio Alejandro Sosa, ya vinculados previamente al caso. Difícilmente se encuentre algún cuerpo, pero las evidencias que recolectamos llevan a ampliar a cuatro los hechos de homicidios agravados”, explicó Beller, quien también señaló que todos los perfiles genéticos hallados hasta ahora son masculinos, salvo rastros compatibles con familiares femeninas del acusado.

Jurado permanece bajo prisión preventiva en el penal de Gorriti, aislado y sin contacto con familiares ni abogado. En la última audiencia, negó todos los cargos y vínculos con las víctimas. La causa también investiga su posible relación con Juan Carlos González (60) y otros dos desaparecidos aún no formalmente ligados al expediente.

El fiscal calificó el caso como “probablemente el más impactante que haya tenido esta provincia” y destacó el rol clave del sobrino de Jurado, quien reveló detalles sobre lo que ocurría en la vivienda. Hoy, el joven quedó bajo protección estatal, mientras la investigación sigue su curso con nuevas evidencias por procesar.