El objetivo principal es evitar que materiales cortopunzantes como agujas y jeringas sean descartados junto con la basura domiciliaria, reduciendo así riesgos para los trabajadores de higiene urbana y disminuyendo la presión sobre el relleno sanitario. Para ello, cada paciente recibirá un contenedor especial al momento de obtener su insulina, donde podrá almacenar estos residuos de manera segura.
Una vez llenos, los recipientes deberán ser entregados en la farmacia donde fueron adquiridos los medicamentos, desde donde serán recolectados por el Colegio Farmacéutico de Jujuy y trasladados a la planta de tratamiento de residuos patógenos. Allí, mediante procesos como el autoclave, los materiales serán esterilizados y clasificados para su disposición final.
La iniciativa busca reforzar el compromiso ambiental del gobierno provincial y garantizar un manejo responsable de los residuos sanitarios. Con aproximadamente 1.500 afiliados insulinodependientes en Jujuy, el programa representa un avance clave en la gestión sustentable de desechos biomédicos.
Del acuerdo participaron la ministra de Ambiente, María Inés Zigarán; el presidente del ISJ, José Manzur; y el presidente del Colegio Farmacéutico de Jujuy, Gustavo Martínez.
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