Ochoa había sido hospitalizado en la ciudad de Perico en la madrugada del sábado tras ingerir veneno para roedores. Estaba bajo custodia policial, y fue en ese contexto donde habría confesado el asesinato de la joven, indicando el lugar exacto donde había dejado el cuerpo: una zona cercana al río Las Pavas, en el límite entre Jujuy y Salta, que solían frecuentar cuando aún eran pareja.

La confesión permitió a los equipos de búsqueda compuestos por fuerzas de seguridad, bomberos, policías rurales y vecinos dar con el cuerpo de Angelina durante la mañana del lunes. Estaba semi enterrado, al costado de un árbol, en un tramo de difícil acceso.

Según fuentes de la investigación, Ochoa habría trasladado a Angelina en moto el sábado entre las 19 y 20 horas, para mantener una charla en ese lugar aislado. En medio de una discusión, presuntamente motivada por cuestiones sentimentales, la habría asesinado mediante estrangulamiento mecánico. Luego, regresó solo a su domicilio, dejando a la joven sin vida en el sitio.

La autopsia se realizará durante la jornada del martes y será clave para confirmar la mecánica del crimen.

Mientras tanto, Ochoa permanece en una celda del Servicio Penitenciario de Gorriti. En las próximas horas se le notificará oficialmente la causa de imputación y deberá designar abogado defensor.