El reporte correspondiente a junio señala que el Índice de Score y Riesgo Económico (SERF) cayó a 45,2 puntos, 1,5 menos que en mayo, reflejando un deterioro del riesgo crediticio comercial a pesar del mejor desempeño de la macroeconomía.

La morosidad se vuelve un problema estructural

De acuerdo con el estudio, el 27,1% de las 26 millones de personas bancarizadas registra algún nivel de mora. Para Fidelitas, este fenómeno dejó de ser una situación coyuntural y pasó a convertirse en un problema estructural para el sistema financiero y la economía real.

La situación también afecta al sector productivo. El comercio lidera el incremento de empresas con atrasos en sus obligaciones, con un crecimiento del 87% desde enero de 2025 y más de 16.400 firmas en mora.

Las manufacturas muestran un aumento del 98% en los incumplimientos de pago, mientras que el sector agropecuario registra un crecimiento del 80% y la construcción del 42%. Solo el sector servicios exhibe una evolución más moderada, aunque supera las 23.000 empresas con deudas atrasadas.

La brecha entre la macro y la economía cotidiana

El informe sostiene que la estabilidad de variables como la inflación o el tipo de cambio todavía no se traduce en una mejora del poder de compra ni de la capacidad de pago de hogares y empresas.

"El dato inevitable para destacar es el spread entre las tasas de interés activas y pasivas. Con niveles de morosidad altos, las tasas orientadas al consumo no van a bajar y los morosos tendrán más dificultades para regularizar su situación", advierte el documento.

En ese contexto, los especialistas consideran que la recuperación económica continúa siendo muy desigual.

El director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), Leonardo Anzalone, explicó que sectores como la energía, la minería, la economía del conocimiento y algunas actividades exportadoras muestran un crecimiento sostenido, mientras que la industria, el comercio y las actividades vinculadas al mercado interno continúan bajo presión.

El desafío de sostener la recuperación

Para los economistas, el principal interrogante es si la mejora macroeconómica logrará extenderse al conjunto de la actividad.

Desde la consultora internacional PwC, el economista José María Segura señaló que la Argentina ingresó en una etapa de transición en la que la estabilidad comienza a generar mejores condiciones para el financiamiento y la inversión, aunque advirtió que ese proceso todavía presenta importantes diferencias entre sectores.

A ese escenario se suma la preocupación de las pequeñas y medianas empresas. Datos de la Unión Industrial Argentina (UIA) indican que el 45% de las firmas reconocía en abril tener atrasos en algunos pagos, mientras que un 6,1% admitía incumplimientos generalizados. Además, distintos sectores empresarios cuestionan los embargos impulsados por ARCA sobre cuentas bancarias, al considerar que profundizan las dificultades de un mercado interno que aún no logra recuperar dinamismo.

Con inflación en descenso y una macroeconomía más ordenada, el reto para los próximos meses será transformar esa estabilidad en una recuperación que también llegue a los hogares, al consumo y a las empresas que todavía enfrentan problemas para sostener su actividad.