Con camisetas celestes y blancas, banderas argentinas, bombos, bengalas y bocinazos, familias enteras, grupos de amigos y jóvenes transformaron el corazón de la capital jujeña en un verdadero escenario de fiesta popular.

Plaza Belgrano, el corazón del festejo

Como ya ocurrió durante el Mundial de Qatar 2022, la Plaza Belgrano volvió a convertirse en el principal punto de encuentro para los hinchas.

Allí se concentraron cientos de personas que cantaron, saltaron y celebraron al ritmo de los clásicos temas de cancha, mientras los vehículos recorrían lentamente las calles céntricas haciendo sonar sus bocinas y exhibiendo banderas desde las ventanillas.

El entusiasmo también se extendió por las principales arterias del microcentro, donde el intenso movimiento de autos y motocicletas generó demoras en el tránsito y dejó sectores prácticamente colapsados durante varios minutos.

Una celebración celeste y blanca

La euforia comenzó apenas el árbitro marcó el final del partido disputado en Kansas City. El golazo de Julián Álvarez en el alargue y la definición de Lautaro Martínez desataron una explosión de alegría que rápidamente se trasladó desde los hogares hacia las calles de la ciudad.

Los hinchas improvisaron caravanas que recorrieron avenidas y calles céntricas, mientras otros eligieron caminar hasta Plaza Belgrano para compartir el festejo con cientos de personas.

El clima fue completamente festivo, con cánticos dedicados a la Selección, aplausos y una ciudad teñida de celeste y blanco.

La ilusión sigue intacta

Con la victoria sobre Suiza, Argentina quedó entre las cuatro mejores selecciones del Mundial 2026 y ahora enfrentará a Inglaterra en busca de un lugar en la gran final.

La expectativa ya comenzó a sentirse en Jujuy, donde la clasificación volvió a movilizar a miles de personas que salieron a celebrar una nueva alegría del seleccionado nacional.

Si la historia reciente sirve como antecedente, la pasión volverá a tomar las calles cuando la Scaloneta dispute la semifinal. Mientras tanto, la noche del sábado dejó una nueva postal que ya es parte de la tradición futbolera: Plaza Belgrano colmada, el microcentro repleto de banderas y una ciudad unida detrás del sueño mundialista.