La iniciativa propone eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) e incorporar un sistema de colectoras, aunque hasta el momento no logra el respaldo de bloques clave como la UCR y parte del PRO.

La propia presidenta del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, reconoció que el escenario legislativo aún es adverso. "No están los votos", admitió al referirse al proyecto que ingresó a la Cámara alta en abril y permanece detenido en la Comisión de Asuntos Constitucionales.

Para convertirse en ley, la reforma requiere mayorías especiales: 37 votos en el Senado y 129 en la Cámara de Diputados. Hoy, el oficialismo está lejos de esos números.

El Gobierno busca sumar aliados

Las negociaciones son encabezadas por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien mantiene reuniones con gobernadores de distintos espacios para intentar destrabar el tratamiento. En paralelo, Bullrich trabaja con los senadores, especialmente con aquellos que no responden directamente a un mandatario provincial.

La estrategia del Gobierno consiste en ofrecer la eliminación de las PASO a cambio de habilitar un sistema de colectoras, que permitiría a distintos partidos acompañar la candidatura presidencial de Javier Milei con listas propias de legisladores.

Sin embargo, esa propuesta tampoco genera consenso dentro del oficialismo. Bullrich manifestó sus reparos sobre las colectoras y sostuvo que "deforman un poco el sistema electoral", aunque volvió a defender el fin de las primarias nacionales.

La UCR y el PRO marcan diferencias

La principal resistencia proviene de la Unión Cívica Radical. Los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Alfredo Cornejo (Mendoza) ratificaron su intención de mantener las PASO en sus provincias y expresaron su desacuerdo con eliminarlas a nivel nacional.

En cambio, los mandatarios Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes) aparecen entre los radicales con mayor predisposición a acompañar la iniciativa, aunque todavía no hay definiciones.

Desde el PRO tampoco existe una posición unificada. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, rechaza la eliminación de las PASO y su espacio aporta legisladores considerados determinantes para alcanzar las mayorías requeridas.

Un escenario abierto hacia septiembre

Entre los gobernadores aliados, solo Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Raúl Jalil (Catamarca) manifestaron públicamente su respaldo a la eliminación de las PASO. Mientras tanto, otros mandatarios, como Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz), aún no fijaron una postura definitiva.

Con 21 senadores propios y el eventual respaldo de entre siete y nueve legisladores aliados, La Libertad Avanza continúa lejos de los 37 votos necesarios para aprobar la reforma. En ese escenario, el bloque radical vuelve a convertirse en el actor decisivo para cualquier intento de modificar el sistema electoral.

A menos de dos meses del objetivo fijado por el oficialismo para debatir la iniciativa, las negociaciones continúan abiertas y el futuro de la reforma dependerá de la capacidad del Gobierno para alcanzar acuerdos con la oposición dialoguista.