En esta ocasión, el letrado buscará modificar la imputación de los ocho rugbiers para que sean condenados por "homicidio en riña o agresión".
Aunque en ningún momento del juicio oral se pudo saber con exactitud la maniobra defensiva de Tomei, es probable que tome ese camino por los movimientos realizados durante las jornadas y hasta el conocimiento por parte de la querella en sus alegatos.
Según el Código Penal, un "homicidio en riña o agresión" prevé una pena de prisión de entre dos y seis años.
Si el Tribunal toma partido por esta imputación sería una defensa más que positiva para Tomei ya que los acusados llevan más de tres años presos por el crimen y podría haber beneficios relacionados a la excarcelación.
Esta jornada se trata de la última antes de la sentencia final que se espera que sea el próximo martes 31 de enero.
Es por este motivo que se aspira a que sea una audiencia emotiva y repleta de sensaciones, sobre todo por parte de la madre y el padre de Fernando.
Además, se aguarda que en el cierre de la audiencia, Graciela o Silvino, hablen frente al Tribunal: "Que no les tiemble la mano a los jueces cuando den condena", manifestaron al cierre de la audiencia del miércoles.
En la apertura de pedidos de condena fue el turno de la querella y la Fiscalía: ambas partes durante más de diez horas dieron los detalles y la exposición de todas las pruebas presentadas en las 13 audiencias con la idea de fortalecer las imputaciones solicitas.
Tanto los abogados como los fiscales sostuvieron que los ocho rugbiers son acusados de los delitos de "homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas en concurso ideal con lesiones".
"Todos, atacaron, todos golpearon, todos mataron", expresó en sus alegatos Fernando Burlando.



