Con excepción de Alfredo Cornejo -el más crítico de los mandatarios de la coalición de gobierno- de viaje por Costa Rica, el Presidente conversó en Olivos, entre sopa de zapallo y milanesa con papas fritas, con María Eugenia Vidal -llegó en helicóptero-, Horacio Rodríguez Larreta -el primero en irse-, el gobernador jujeño Gerardo Morales y el gobernador correntino Gustavo Valdés. Miguel Ángel Pichetto, Rogelio Frigerio y Marcos Peña también fueron de la partida.
La gobernadora bonaerense se fue rauda de la quinta presidencial hacia La Plata, donde tenía previsto reunirse con los intendentes de Juntos por el Cambio, urgidos de cara a las elecciones de octubre.
Morales y Valdés también tenían compromisos con la dirigencia de la UCR en el comité nacional. El Gobierno esperaba después de esa reunión un documento público de apoyo a las medidas tomadas en estos días por la Casa Rosada.
En la comida, fuentes oficiales subrayaron que los gobernadores radicales mostraron buena recepción a los anuncios gubernamentales.
Macri con Morales y Valdéz analizaron el nuevo escenario tras la salida de Nicolás Dujovne y el ingreso de Hernán Lacunza en Hacienda, las medidas implementadas desde la semana pasada, que tienen impacto directo en los presupuestos provinciales -a diferencia del PJ, no hubo una definición de los gobernadores oficialistas radicales-, y la discusión interna que se debate entre gobernabilidad y transición versus campaña electoral.