En una jornada fresca pero sin el frío de la ola polar que cubrió Buenos Aires la semana pasada, miles de personas se acercaron para ver el desfile militar que regresó a la Ciudad luego de tres años.
El presidente Mauricio Macri junto con su esposa, Juliana Awada, participaron del desfile que recorre la Avenida Del Libertador, entre Salguero y Dorrego.
Desde temprano, y con mayoría de público infantil, la gente se acercó a Palermo para ver el desfile y escuchar las bandas de música de cada una de las Fuerzas Armadas, de la Policía Federal Argentina, de la Gendarmería y de la Prefectura Naval.
Pero el plato fuerte del desfile fueron las pasadas del Fokker F-28, un Hércules C130, un Gates Learjet LJ-35A de verificación y tres cazabombarderos A-4AR Fightinghawk. También se pudieron ver tres IA-63 Pampa, cuatro de los nuevos aviones de entrenamiento T-6C Texan II y tres helicópteros Bell 212.