El pontífice centró su discurso en el impacto humano de las guerras y en la naturalización de la violencia a nivel mundial. “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”, expresó, al tiempo que alertó sobre la gravedad de aceptar el sufrimiento como parte de la normalidad.
Crítica a la indiferencia global
Durante su mensaje, León XIV retomó el concepto de “globalización de la indiferencia”, impulsado por su antecesor, el papa Francisco, y lo vinculó con las consecuencias sociales y económicas de los conflictos.
“Indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante las secuelas de odio y división que siembran los conflictos”, sostuvo. Según planteó, estas dinámicas no solo afectan a las regiones en guerra, sino que repercuten en toda la humanidad.
El Papa evitó mencionar conflictos específicos, en una decisión que marcó un cambio respecto de mensajes anteriores, y optó por un enfoque global sobre la violencia contemporánea.
“Que quienes tienen armas elijan la paz”
Uno de los tramos más enfáticos de su discurso estuvo dirigido a los líderes mundiales. Allí, el pontífice instó a abandonar la lógica bélica y apostar al diálogo como única vía de resolución.
“¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!”, exhortó. Y agregó: “No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo”.
El llamado incluyó una crítica implícita a las soluciones basadas en la imposición y la dominación, al tiempo que reivindicó el encuentro como herramienta política y social.
Esperanza en medio de la violencia
En su homilía, León XIV también abordó el contexto global atravesado por múltiples crisis. “La muerte siempre acecha”, afirmó, al enumerar problemáticas como la violencia, los egoísmos políticos y la desigualdad.
Frente a ese escenario, reivindicó el mensaje de la Pascua como una expresión de esperanza. “Puede abrir camino incluso en los abismos de la muerte”, señaló, reconociendo las dificultades para sostener esa mirada en contextos adversos.
Vigilia por la paz y cierre de Semana Santa
Antes de concluir, el Papa anunció la convocatoria a una vigilia de oración por la paz que se realizará el próximo 11 de abril en la plaza de San Pedro. “¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!”, convocó.
La celebración marcó el cierre de su primera Semana Santa como pontífice, en la que participó de los principales ritos litúrgicos, incluyendo el Vía Crucis y el lavado de pies del Jueves Santo.
Además, retomó tradiciones como el saludo pascual en diez idiomas, entre ellos árabe, chino y latín, en un gesto orientado a reforzar el carácter universal de su mensaje.
Con este llamado, León XIV buscó instalar en la agenda global la urgencia de la paz en un mundo atravesado por conflictos, desigualdades y tensiones crecientes.



