Actualmente, el litro de nafta súper supera los $2.000 a precios constantes en la Ciudad de Buenos Aires y principales provincias, un nivel similar al de mediados de 2021. El dato refleja tanto el impacto reciente del aumento del petróleo como una recomposición tras los valores relativamente bajos registrados en 2023.

El efecto internacional en los surtidores

El incremento en los combustibles tiene una causa directa en el escenario global. La suba del precio del crudo, impulsada por el conflicto bélico en Medio Oriente, presionó los valores locales en un mercado donde también inciden el tipo de cambio, los costos de refinación y la carga impositiva.

Este “shock externo” aceleró los precios en pocas semanas, trasladando el impacto directamente a los surtidores. Según el IARAF, la dinámica actual responde a factores internacionales que limitan la capacidad de control interno sobre los valores.

Salarios que rinden menos

El dato más sensible aparece al analizar el poder de compra. Entre febrero y marzo, la capacidad de los salarios registrados para adquirir nafta cayó un 17%, en un contexto donde los ingresos permanecen prácticamente estancados.

Si se amplía el análisis, la pérdida es aún más marcada: en la comparación interanual, el retroceso alcanza el 27%, mientras que frente a noviembre de 2023 la caída llega al 48%.

Incluso tomando como referencia 2018, el salario medido en litros de nafta presenta una baja cercana al 18%, lo que refleja una tendencia prolongada de deterioro.

Impuestos y presión fiscal

Otro de los factores que incide en el precio final es la carga impositiva. Entre 2018 y 2021, los impuestos a los combustibles se mantuvieron relativamente estables en términos reales, pero luego quedaron rezagados frente a la inflación.

En 2024, ese atraso llevó a que el tributo registrara una caída real del 88% respecto a 2018. Desde entonces, comenzó una recomposición parcial y actualmente se ubica en torno a los $367 por litro.

Según el IARAF, si el impuesto se mantuviera en niveles reales de 2018, el litro de nafta debería costar cerca de $2.225, es decir, un 11% más que el valor actual.

Reducir la carga impositiva tampoco aparece como una solución viable en el corto plazo. El organismo señala que para compensar completamente el aumento reciente, el impuesto debería recortarse en más de 90%, lo que implicaría una fuerte pérdida de recursos, considerando que representa más del 3% de la recaudación nacional.

YPF busca contener los precios

En este contexto, YPF anunció que aplicará un “buffer” para estabilizar los precios de los combustibles durante 45 días. La medida fue confirmada por su presidente y CEO, Horacio Marín.

“Para YPF las ganancias van a ser exactamente igual. Esto no es un control de precios”, afirmó el directivo, quien explicó que la decisión apunta a amortiguar el impacto de la volatilidad internacional.

Marín también señaló que es probable que el precio del petróleo descienda tras el conflicto, aunque advirtió que el nuevo nivel de equilibrio podría ubicarse por encima de los valores previos.

Con este escenario, la evolución del conflicto internacional y su impacto en el crudo seguirán siendo variables clave para el bolsillo de los argentinos en los próximos meses.