Un giro decisivo sacudió este viernes en la investigación por el femicidio de Natalia Cruz, ocurrido el pasado 17 de enero en Campo Quijano (Salta). Tras varios días de intensa búsqueda, fue hallada la camioneta en la que se movilizaba el principal sospechoso, Orlando Serapio, quien permanece prófugo.
El vehículo, una Ford EcoSport gris, apareció abandonado entre los kilómetros 45 y 47 de la Ruta Nacional 51, en la zona de Chorrillos. Según fuentes vinculadas a la causa, la camioneta estaba oculta entre yuyales y ramas, lo que refuerza la hipótesis de una fuga planificada tras el crimen.
Serapio habría confesado el asesinato a familiares antes de darse a la fuga, y desde entonces no se tenían rastros firmes sobre su paradero. El hallazgo del vehículo abrió una nueva etapa en el operativo, que ahora concentra los rastrillajes en sectores serranos y de difícil acceso.
Las fuerzas de seguridad desplegaron patrullas terrestres y equipos especializados en montaña, con una directiva clara: dar con el sospechoso “vivo o muerto”. Los investigadores consideran que podría haberse internado en la zona aprovechando su conocimiento del terreno. De acuerdo a las primeras hipótesis, habría salido con ropa de abrigo, herramientas y provisiones básicas para resistir varios días.
No se descarta que el operativo se amplíe hacia la provincia de Jujuy con el objetivo de cerrar el cerco y evitar una posible fuga interprovincial.
La investigación continúa y en las próximas horas podrían realizarse nuevos procedimientos en el marco de una causa que conmociona a la región y mantiene en vilo a la comunidad.



