Especialistas advierten que la tendencia responde a una crisis de sueño que afecta al 60% de la población, impulsada por factores como el estrés económico, la inseguridad y la ansiedad social. El fenómeno se refleja especialmente en mujeres, adultos mayores y sectores de menores ingresos.

“La automedicación se instaló como un hábito preocupante en los últimos años, y muchas personas acuden a fármacos para dormir sin un diagnóstico certero”, señaló el médico clínico Ramiro Heredia, del Hospital de Clínicas José de San Martín.

El informe revela además cambios en los patrones de consumo: mientras clonazepam y alprazolam registran una leve baja, drogas como zolpidem y sertralina muestran un crecimiento sostenido.

Los expertos remarcan que el uso prolongado y sin control médico de psicofármacos puede derivar en tolerancia, dependencia y adicción, y subrayan la necesidad de campañas de concientización y acceso a consultas especializadas.

Los principales riesgos de automedicarse con pastillas para dormir son la dependencia, la tolerancia y los efectos adversos en la salud física y mental. Los especialistas advierten que el uso sin control médico puede generar problemas graves a corto y largo plazo.

Riesgos más relevantes

  • Dependencia y adicción: el organismo puede acostumbrarse al fármaco, generando necesidad de aumentar la dosis para lograr el mismo efecto.
  • Tolerancia: con el tiempo, la eficacia disminuye y la persona requiere más cantidad, lo que incrementa el riesgo de abuso.
  • Efectos secundarios inmediatos: somnolencia diurna, mareos, alteraciones de la memoria, disminución de la concentración y riesgo de caídas en adultos mayores.
  • Problemas cognitivos y emocionales: el uso prolongado puede afectar la capacidad de atención, la memoria y aumentar síntomas de ansiedad o depresión.
  • Interacciones peligrosas: combinadas con alcohol u otros medicamentos, las pastillas para dormir pueden potenciar efectos sedantes y comprometer la función respiratoria.
  • Impacto en la salud cardiovascular y respiratoria: algunos estudios señalan que el uso crónico de hipnóticos y sedantes puede afectar el corazón y la respiración durante el sueño.
  • Enmascarar causas reales del insomnio: la automedicación puede ocultar problemas de fondo como estrés, depresión, apnea del sueño o enfermedades metabólicas, retrasando el diagnóstico adecuado.

Los expertos coinciden en que muy pocos casos requieren tratamiento farmacológico y que la primera línea de abordaje debería ser la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, junto con hábitos de higiene del sueño (rutinas regulares, evitar pantallas antes de dormir, reducir cafeína y alcohol).

Con información de: Infobae