Empresarios y representantes gremiales advierten que la situación es crítica. “Estamos en una emergencia sin precedentes”, señalaron desde la Cámara Argentina de la Construcción, al tiempo que alertaron sobre el cierre de empresas proveedoras y la paralización de proyectos en todo el país.
El impacto se siente con fuerza en las provincias, donde la obra pública representa una fuente clave de empleo y dinamismo económico. En algunas regiones, como el NOA y el NEA, la caída de la actividad supera el 70%, afectando tanto a trabajadores formales como a cooperativas y contratistas.
Además de la pérdida de empleos, el parate afecta a industrias vinculadas como la del cemento, el acero y los áridos. Las canteras, que abastecen de materiales básicos a la construcción, están funcionando a un cuarto de su capacidad, con despidos y suspensiones en aumento.
Desde el Gobierno nacional, la decisión de recortar drásticamente la inversión en infraestructura responde a la política de ajuste fiscal. Sin embargo, los actores del sector reclaman una revisión urgente del rumbo, advirtiendo que la parálisis podría tener consecuencias sociales y económicas de largo plazo.
La Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) también expresó su preocupación por el deterioro del empleo y pidió la reactivación de obras estratégicas.
Con información de: Ámbito



