El príncipe Andrés será oficialmente despojado de sus títulos reales y obligado a abandonar su residencia en el Royal Lodge de Windsor, según confirmaron fuentes del Palacio de Buckingham y reprodujeron los medios británicos BBC y The Guardian. La medida se enmarca en el proceso que impulsa el rey Carlos III para retirar el tratamiento, los títulos y las distinciones del duque, tras las acusaciones que lo vinculan con el fallecido financista y delincuente sexual Jeffrey Epstein.

De acuerdo con la notificación oficial, Andrés Mountbatten-Windsor —su nuevo nombre formal tras la decisión— no presentó oposición al proceso. El Palacio señaló que el hermano del monarca cometió “graves errores de juicio” y que las sanciones buscan preservar la integridad de la Corona.

“Se le ha notificado formalmente la rescisión del contrato de arrendamiento y deberá trasladarse a un alojamiento privado alternativo. Estas censuras se consideran necesarias, a pesar de que él continúa negando las acusaciones en su contra. Sus Majestades desean dejar claro que sus pensamientos y su más sentido pésame están con las víctimas y supervivientes de cualquier forma de abuso”, indicó el comunicado oficial.

El duque deberá dejar el Royal Lodge, su residencia durante más de dos décadas, y mudarse a una propiedad en la finca privada de Sandringham, en Norfolk. Según la BBC, los gastos del traslado y su nuevo alojamiento serán financiados privadamente por el propio rey Carlos III, mientras que su ex esposa, Sarah Ferguson, también deberá resolver su situación habitacional.

La decisión, tomada con el apoyo del príncipe de Gales, Guillermo, marca el cierre definitivo de la etapa pública de Andrés dentro de la familia real. Desde hace años, su imagen quedó severamente dañada por los señalamientos que lo relacionan con la red de explotación sexual de Epstein, quien se suicidó en prisión en 2019.

La medida fue respaldada por distintos sectores políticos. El líder de los liberaldemócratas, Ed Davey, celebró la decisión del rey, “Carlos tiene toda la razón al despojar al príncipe Andrés de sus títulos y de su residencia en Royal Lodge. Su posición se había vuelto totalmente insostenible tras haber deshonrado su cargo y avergonzado al país. Este es un paso importante para reconstruir la confianza en nuestras instituciones”.

El pasado 17 de octubre, Andrés había anunciado su renuncia a los títulos nobiliarios, incluido el de duque de York, aunque había conservado su condición de príncipe. En aquel momento declaró, “Las continuas acusaciones contra mí distraen del trabajo de Su Majestad y de la Familia Real. He decidido priorizar mi deber hacia mi familia y mi país. Mantengo mi decisión de retirarme de la vida pública. De manera tajante, niego las acusaciones en mi contra”.

Con esta nueva decisión, la monarquía británica busca cerrar uno de los capítulos más controvertidos de su historia reciente, marcado por el escándalo, la pérdida de reputación y la tensión interna dentro de la familia real.